* LAS PLAGAS BLANCA DEL ALGODONCILLO EN JAÉN NO DA TREGUA AL OLIVAR: "NOS LLEVA A LA RUINA *
JAÉN HOY
El insecto afecta directamente a la fotosíntesis al alimentarse de la savia e impidiendo el crecimiento del árbol. Además, al recubrir las inflorescencias, puede provocar abortos florales y frenar el desarrollo del fruto, especialmente cuando las colonias superan los ocho insectos, algo que se aprecia claramente en muchos olivares. 2024 fue el año en el que la plaga comenzó a aparecer y extenderse, una publicación en Facebook sobre este problema dio lugar a reuniones con cientos de afectados a los que se sumaban municipios de Las Villas, Segura e incluso La Loma y zonas del sur de la provincia. Fue entonces cuando Sanidad Vegetal, de la Junta de Andalucía, autorizó un tratamiento ante la situación crítica de la plaga. Pidieron tiempo y paciencia, pero tras tres años los olivareros denuncian que siguen igual.
"Entiendo que la primavera vez que aparece es complicado saber qué ocurre, pero después de tres años ver los campos otra vez blancos enfada a cualquier agricultor”, cuenta Ruiz. "La plaga vuelve a estar por todos sitios”, pese al esfuerzo del sector. “Los agricultores están haciendo su trabajo, pero esto no es viable para ningún agricultor y los terrenos más dificultosos están abandonados”, apunta.
Una situación que comparte Francisco Javier Cabrera, agricultor con fincas en la denominada zona 0. “Yo llevo tres años con el algodoncillo y este va a ser el cuarto, el primer año que estuvimos avisando, nos dijeron que no nos preocupáramos, que no nos íbamos a quedar sin cosecha, al año siguiente ya nos quedamos sin cosecha y el año pasado conseguí sacar un poco adelante, pero este año vamos hacia la misma situación”, afirma Cabrera.
Ambos coinciden que faltan directrices y comunicación por parte de los técnicos y Sanidad Vegetal, sobre la situación en la que se encuentran en estos momentos la plaga. Los agricultores hablan entre ellos e intentan encontrar qué funciona y qué no tras aplicar los tratamientos y ver que no surten efecto.
“Los que tenemos pocas olivas, que te quedes tres años sin cosecha quien aguanta eso. Imposible”, lamenta Cabrera. A ello se suma el coste de los tratamientos y el aumento de los costes generales como fertilizantes o el gasoil como consecuencia de la Guerra de Oriente Medio, así como un precio del aceite de oliva en origen que no supera los cuatro euros y medio. “Lo que no podemos dar es tres o cuatro tratamientos con el coste que supone y que no sirva de nada”, expresa este agricultor de la zona 0.
Los productos que tenemos son ineficaces y no hacemos nada más que gastar dinero, la situación está al límite
La extensión de la plaga es generalizada y según cuentan ha llegado a lugares donde no se encontraba en las dos campañas anteriores. La plaga ha llegado hasta el término municipal de Sorihuela del Guadalimar, una zona donde en las dos campañas anteriores no se había encontrado. "Es una zona baja, cerca del río", apunta Ruiz. En Chiclana de Segura, Cabrera ha estado trabajando y la situación se encuentra igual: "Los productos que tenemos son ineficaces y no hacemos nada más que gastar dinero, la situación está al límite".
El concejal de Agricultura describe un escenario en el que los agricultores se encuentran haciendo su trabajo, pero que no es viable para ningún agricultor y los terrenos más dificultosos están abandonados. "Si se coge algo de aceituna es porque los agricultores se están dejando el alma". "Yo el año pasado cogí media cosecha, este año los costes han sido mayores que los beneficios de la cosecha". "El olivo además está muy deteriorado, en la zona 0, los olivos no tiran, por mucho que les eches los productos no echan más de 20 kilos", añade.
La falta de soluciones eficaces es una de las principales quejas del sector. "Cuando hay una enfermedad grave hay que erradicarla, los técnicos saben como erradica, pero ese producto ya no se encuentra autorizado, en Córdoba se hizo una excepción para aplicarlo hace años, y en otros países sí está autorizado", denuncia Ruiz.
Desde el terreno, la sensación es de abandono institucional. “Me da risa por no llorar y noches que me ha costado llorar cuando ves que nadie pone medios, ni la Junta ni Delegación de Agricultura, aquí todo el mundo parece que pasa el tema”, confiesa Cabrera, quien advierte de que el margen de reacción es mínimo: “En cuestión de 15 días ya no hay vuelta atrás y era algo que se veía venir desde hace tiempo”.
Olivar de montaña, más dificultad
El esfuerzo físico y económico es especialmente duro en olivares de montaña. “Mi olivar es una de las zonas 0, es un olivar de montaña, olivares en pendiente que tienes que hacer todo a mano prácticamente. Estamos a base de tirar dinero, de gastar en gasoil. Conozco gente que ha dado tres tratamientos y siguen igual”, relata este agricultor.
Pese a todo, muchos olivareros siguen intentando salvar la campaña. “La floración conforme está voy como el año pasado, a intentar sacar lo que pueda a base de gastar dinero”, explica el agricultor afectado. Pero la desesperación crece: “Aquí vamos cada uno a lo que podemos ya solo falta echarle gasoil y prenderles fuego”.
Tras tres años consecutivos de pérdidas, el sector teme por su supervivencia. Cabrera cuenta que no hay forma de controlar la plaga en estos momentos y el impacto es generalizado en muchas zonas, donde la masa algodonosa ya se encuentra asfixiando la flor pese a los esfuerzos en aplicar el tratamiento autorizado. “Los pocos ingresos que tenía ya se han agotado en esto, igual que yo se encuentran el 95% de las familias afectadas. En mi caso tengo todas las parcelas afectadas, es desesperante”, concluye advirtiendo de que es un problema que se extiende. "Jaén lo va a paralizar si sigue así", alerta Cabrera.

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