sábado, 4 de julio de 2026

 GRANADA HOY

GRANADA SE QUEDA VACIA EN EL PRIMER FIN DE SEMANA DE JULIO E INICIO DE LAS VACACIONES.

El comienzo de la segunda ola de calor y la Operación Salida hacen que se repita una estampa ya tradicional en la capital

La otra cara de las vacaciones: los ojos que velan para evitar accidentes



Granada ha entrado oficialmente en modo vacaciones. Desde ahora y hasta septiembre, toda la vida habitual y el bullicio que normalmente se vive en la capital y el Área Metropolitana, las zonas más pobladas de la provincia, se traslada directamente hasta las playas y los paseos marítimos de las localidades de la Costa Tropical, llenando de vida esas zonas habituales de segunda residencia. Un éxodo al litoral que se incrementa cuando llega el fin de semana y que deja aceras y plazas vacías, negocios cerrados, calles con poco o ningún tráfico... una escena casi más propia de un apocalipsis zombie al estilo The Walking Dead.

Ante esta situación, no es de extrañar que los productores de la serie spin off del personaje Daryl Dixon eligieran la ciudad nazarí para grabar el año pasado. Caminar por las calles del Centro este fin de semana ha sido más un ejercicio de supervivencia que un disfrute, debido al intenso calor y a la situación de soledad que se podía experimentar, sobre todo en las horas centrales del día. Una experiencia que contrasta mucho con lo que se vive en otras épocas del año.

En este primer fin de semana de julio se han juntado tres casuísticas muy concretas: el comienzo de las vacaciones de muchos granadinos, la llegada del fin de semana y la segunda ola de calor que azota la provincia de Granada. Un cóctel agitado pero no removido que da como resultado ese éxodo a la playa tan habitual cada verano que llena de vida las localidades costeras. Buen ejemplo de como se ha comportado esa caravana humana se registraba a primera hora del día en la autovía A-44 en dirección a Motril, donde se han vivido importantes retenciones y tráfico denso que han complicado, pero no frenado, la llegada a la Costa Tropical.


Mientras eso pasaba, las calles de Granada se quedaban vacías. Sobre todo a mediodía, cuando Lorenzo más apretaba. Pasear por las calles del Centro era un ejercicio de búsqueda de sombra constante mezclado con la sorprendente sensación de ver el tiempo congelado en calles normalmente bulliciosas. Sólo algunos valientes turistas se atrevían a disfrutar del patrimonio histórico nazarí, algunos de ellos lamentándose por haber elegido la combinación Granada-julio como su destino vacacional para este 2026.

Mientras, los termómetros no hacían más que subir. Este sábado ha sido el comienzo oficial de la segunda ola de calor que se vive este año en Granada, con temperaturas que han rozado los 40 grados al sol en las horas centrales del día, con rachas de viento cálido que pasaban de moderadas a fuertes en ocasiones, y mínimas que se han quedado a décimas de llegar a los 20 grados. Un anticipo de lo que está por venir a lo largo de la semana, cuando se superarán esas cifras entre el martes y el miércoles. Será necesario apoyarse en los aires acondicionados, ventiladores, y en la máxima paciencia posible para soportarlo.

El único oasis que sobrevive estos días al intenso calor y al éxodo a la Costa es la Alhambra de Granada y el Generalife, inmersa en pleno Festival de Música y Danza estos días. Casi como el único atisbo de vida humana se presentaba el monumento, que sí estaba lleno de turistas disfrutando de los palacios y los jardines. Además, las temperaturas daban un pequeño respiro en la zona del bosque y gracias al agua que corre por las fuentes.


Otra de las zonas que tenían vida eran los centros comerciales, esas pequeñas islas de aire acondicionado y refugio que sirven como entretenimiento en espera de que la temperatura del exterior baje. Los cines eran de lo más visitado en estos puntos de ocio, además de las tiendas y de los restaurantes, algunos hasta la bandera. Es cierto que la afluencia de personas era menor que en otros fines de semana tanto en Nevada Shopping como en Serrallo y Granaita, pero los sufridores que aguantan en Granada estoicamente los aprovechaban como entretenimiento mientras llega su hora de irse de vacaciones.

La situación de soledad que se vivía en la capital era muy similar en las localidades del Cinturón. Armilla, Maracena, La Zubia o Alhendín también podían hacerse pasar por decorados para una serie de terror, porque nadie se atrevía a poner un pie en la calle este fin de semana más allá de quienes estaban obligados por sus trabajos. O al menos no de día, porque al caer la noche la cosa cambiaba y la vida se abría paso gracias al refresco necesario de las horas de oscuridad.

Esta estampa se seguirá viviendo en los próximos fines de semana, y sobre todo una vez que llegue el mes de agosto. Mientras la Costa se llenará de vida, esa soledad bohemia acompañada de calor se apropiará de Granada y la convertirá en un escenario más propio de esas series apocalípticas. La vida se congelará en la capital a la espera de volver a recibir a esa tan manida rutina del día a día que controla los horarios de los granadinos durante el resto de los meses del año.

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